Saturday, May 16, 2015

Celebración

Ayer estuve parada en frente del espejo en el baño con mi hija, sentada frente a mí en un banquito. En una mano me ofrecia un pedazo de papel de aluminio y en la otra, una botella de tinte azul. Había una bolsa de basura negro en el suelo, por si acaso. Sólo mi suerte, dajaria pintado todo de azul--el espejo, las paredes, el mostrador ... te das la idea, y justo antes de la FIESTA de mi Anfitriona Marg. Ella ha estado limpiando por semanas, (bueno, días, preparando comida por semanas). Mi hija me aseguraba que no era TAN difícil, y de hecho el único que quedo pintado fuera del cabello, fue su cuello y sus orejas, pero me enteré de que la acetona quita todo. Nunca me hubiera imaginado hace veinte años que yo estaría pintando el pelo de mi hija, pero me gusta el color después de todo. Es llamativo y festivo.

Y necesito algo que celebrar. Son las 2:00 de la mañana, hay chirridos y aullidos extraños fuera de mi ventana aquí en la casa nueva de Janey, junto al bosque, y me acaba de tomar un Pepcid, pero es el primer día en cinco semanas que no estoy siendo llenado de algún medicamento. Mi médico familiar (me cae bien porque tiene precisamente tanto pelo en la cabeza como yo: una pelusa gris encantador) me llamó (¿Su médico de familia te llama a ti? Y yo no lo he visto desde hace unos 18 años, no desde que firmó la foto de mi Felipe para que pudiéramos sacar su pasaporte canadiense para ir junto con sus otros dos). Al parecer, la neumonía no fue suficiente. Yo tenía que tener alguna otra infección u otra, y otro antibiótico más. Dos al mismo tiempo. Que bueno. Las palabras de despedida del doctor: "Regresa a verme." Correcto. Pero hoy no estoy tomando ningun medicamento, (bueno, el Pepcid, pero no es de receta). Tengo el fin de semana libre. Para recuperarme.

Creo que mi momento favorito de recibir medicamentos fue cuando mi enfermera voluntaria se salio un fin de semana (¿se les permite hacer eso? Pues sí era su aniversario.) Todavía necesitaba una inyección cada día. Mi marido se ofreció con entusiasmo (que ha estado muriendo para hacer algo asi), y yo lo rechaze de plano. Por qué sera. Mi Anfitrión Larry también se ofreció, no tan ansiosamente, y yo le dije no, gracias, pero luego mi amiga enfermera Mariana apenas estaba saliendo de un turno de noche y tenia que dormir, así que, ni modo, tuve que darle la oportunidad a Larry. Mariana, me envió un mensaje de que si me dolía demasiado, ella podía llegar hasta en pijama. Le contesté de que si me dolía, entonces ya era demasiado tarde ya, pero que al otro día estaría en su puerta.

Por lo menos yo no era su primer victima. Quiero decir que no era su primer cerdo. Quiero decir, al menos, que tenía alguna experiencia metiendo agujas en algún tipo de criatura, aunque yo era su primera sujeto humano. Él me aseguró de que yo tenía que ser más fácil que pullar una cerda dispuesta a huir, y que la tenia que sostener con fuerza con una mano mientras que la apuñalaba con fuerza con la otra. Antes de que ella se escapara. Tambien a mi se me estaba ocurriendo escaparme, porque sus palabras nada me tranquilizaban.  Al fin todo salio bien, aunque me di cuenta al final que no había tomado aire desde que me tomo el brazo. Me sentí muy contenta cuando regreso Becky.


Pero este fin de semana no tengo pastillas, sin agujas que aguantar. Puedo dejar que mi cuerpo se

recupere antes del martes, cuando todo comienza de nuevo. Mi hija está aquí por sólo dos días más, con su cabello azul, y yo estoy celebrando. Aquí en la biblioteca. Rodeada de libros. Ah. Es un fin de semana perfecto.

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