Ayer
estuve parada en frente del espejo en el baño con mi hija, sentada frente a mí
en un banquito. En una mano me ofrecia un pedazo de papel de aluminio y en la
otra, una botella de tinte azul. Había una
bolsa de basura negro en el suelo, por si acaso. Sólo
mi suerte, dajaria pintado todo de azul--el espejo, las paredes, el mostrador ...
te das la idea, y justo antes de la FIESTA de mi Anfitriona Marg. Ella
ha estado limpiando por semanas, (bueno, días, preparando comida por semanas). Mi
hija me aseguraba que no era TAN difícil, y de hecho el único que quedo pintado
fuera del cabello, fue su cuello y sus orejas, pero me enteré de que la acetona
quita todo. Nunca
me hubiera imaginado hace veinte años que yo estaría pintando el pelo de mi
hija, pero me gusta el color después de todo. Es llamativo y festivo.
Y necesito algo
que celebrar. Son
las 2:00 de la mañana, hay chirridos y aullidos extraños fuera de mi ventana
aquí en la casa nueva de Janey, junto al bosque, y me acaba de tomar un Pepcid,
pero es el primer día en cinco semanas que no estoy siendo llenado de algún medicamento.
Mi
médico familiar (me cae bien porque tiene precisamente tanto pelo en la cabeza
como yo: una pelusa gris encantador) me llamó (¿Su médico de familia te llama a
ti? Y yo no lo he visto desde hace unos 18 años, no desde que
firmó la foto de mi Felipe para que pudiéramos sacar su pasaporte canadiense
para ir junto con sus otros dos). Al parecer, la neumonía no fue
suficiente. Yo
tenía que tener alguna otra infección u otra, y otro antibiótico más. Dos al mismo tiempo. Que
bueno. Las
palabras de despedida del doctor: "Regresa a verme." Correcto. Pero
hoy no estoy tomando ningun medicamento, (bueno, el Pepcid, pero no es de
receta). Tengo el
fin de semana libre. Para recuperarme.
Creo que mi
momento favorito de recibir medicamentos fue cuando mi enfermera voluntaria se
salio un fin de semana (¿se les permite hacer eso? Pues sí era su aniversario.)
Todavía necesitaba una inyección cada día. Mi
marido se ofreció con entusiasmo (que ha estado muriendo para hacer algo asi),
y yo lo rechaze de plano. Por qué
sera. Mi
Anfitrión Larry también se ofreció, no tan ansiosamente, y yo le dije no, gracias,
pero luego mi amiga enfermera Mariana apenas estaba saliendo de un turno de
noche y tenia que dormir, así que, ni modo, tuve que darle la oportunidad a
Larry. Mariana,
me envió un mensaje de que si me dolía demasiado, ella podía llegar hasta en
pijama. Le
contesté de que si me dolía, entonces ya era demasiado tarde ya, pero que al otro
día estaría en su puerta.
Por lo menos yo
no era su primer victima. Quiero
decir que no era su primer cerdo. Quiero
decir, al menos, que tenía alguna experiencia metiendo agujas en algún tipo de
criatura, aunque yo era su primera sujeto humano. Él
me aseguró de que yo tenía que ser más fácil que pullar una cerda dispuesta a
huir, y que la tenia que sostener con fuerza con una mano mientras que la apuñalaba
con fuerza con la otra. Antes de que ella se escapara. Tambien a mi se me estaba ocurriendo
escaparme, porque sus palabras nada me tranquilizaban. Al fin todo salio bien, aunque me di cuenta al
final que no había tomado aire desde que me tomo el brazo. Me sentí muy
contenta cuando regreso Becky.
Pero este fin de
semana no tengo pastillas, sin agujas que aguantar. Puedo
dejar que mi cuerpo se
recupere antes del martes, cuando todo comienza de nuevo. Mi hija está aquí por sólo dos días más, con su cabello azul, y yo estoy celebrando. Aquí en la biblioteca. Rodeada de libros. Ah. Es un fin de semana perfecto.
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