¿Alguien más ha
tenido esa pesadilla recurrente, donde está tratando de llegar a un salón el primer
día de clase y no lo puede encontrar? Tengo más de 30 años de haberme graduado,
y todavía tengo esa misma pesadilla. ¿Por qué será? Así va: Me apresuro a
clase, porque ya es tarde, pero me doy cuenta de que no sé dónde ir, y debo preguntar. Pero no sé ni donde preguntar. Debe ser en
otro edificio. Y no puedo encontrar la salida. Y debería volver a mi cuarto
primero por que algo se me ha quedado allí. Pero tampoco sé regresar. Las aulas
están llenas de extraños. Y así sigue la pesadilla sucesivamente.
Esta pesadilla
puede pasar en vida real en cualquier oficina de gobierno, inclusive en Oaxaca.
La gente dice de Oaxaca lo siguiente: hasta su queso se les enreda. Si han
probado el queso de Oaxaca, se compra en una bola. Por todas
partes en México se llama Queso Oaxaca,
pero en Oaxaca, por supuesto, se llama simplemente queso. Oaxaca, siendo el 80% de proveniencia indígena, es una cultura donde las cosas se
resuelven cara a cara, a través de las relaciones, a través de las redes
extendidas de familiares y amigos, y a través de las palancas que resultan de
tantos lazos humanos. La gente indígena tiene comunidades muy, unidas y muy fuertes. Las familias también son muy unidas y se apoyan siempre. Los norteamericanos no tienen ni idea como funciona una cultura “cara a cara” porque la nuestra no es así. Y este tipo de cultura no es tan eficiente cuando tiene que ver con papeleo o burocracia. No, en este aspecto puede parecer pesadilla, o por lo menos, queso enredado.
Todos nos hemos enredado con la burocracia en alguna vez. Me encontré con él cuando quise importar nuestro carro americano rechazada en Canadá. Fui en el sitio web del gobierno, donde encontré una lista de verificación:
Número uno: Contactar fabricante de vehículos para obtener una carta diciendo que su coche no ha sido retirado. Esta carta puede costarle dinero. Por favor, rellene las cajitas para encontrar el número de contacto para el fabricante de su coche.
Muy bien. Luego así va la conversación: "No, lo siento, tienes que llamar al número americano. Su coche se está importado de los Estados Unidos.”. Pues, sí. Use el número de las cajitas, en el sitio web del gobierno, para importar un coche americano. Correcto.
Siguiente
conversación: "Hola, necesito una carta suya diciendo que el coche que tengo
no ha sido retirado. (Ahora sí. ¿Qué podría ser más sencillo?)" ...
Espera. Háblame más despacio. ¿Acabas de decirme que mi coche ha sido retirado?
... ¿Cómo que dos veces? ... ¿Así que tengo que cruzar la frontera y llevar mi
coche al Toyota y dejarlo allí? ... Ajá. Por supuesto que sí. ¿Y cuánto tiempo podría
tomar eso? ... Ajá. Entiendo. Y entonces ¿cuánto tiempo toma para que la
información entre en su sistema, para que me envíen mi carta? ... Ajá. Entiendo. Le llamo de
vuelta con este número... Ajá. Correcto.”
En ese momento ya
no me animaba a preguntarle cómo me
envían la carta. Y cuando, y todo eso. Y no hemos llegado al resto de la lista
de verificación (que es larga, e incluye asegurarse de que las marcas del odómetro
son correctas y, el link donde tengo que hacer clic para averiguar si mi coche va
a necesitar correcciones caras no sirve. Y luego vienen los impuestos y las inspecciones...
La pesadilla se ha hecho real. El queso se ha enredado, y ni siquiera estoy en Oaxaca).
Mientras tanto, otro ángel le ayuda a Roberto conseguir otro carro que se llama
Tiny Tin.
Un compañero nos
llamó ayer para darnos su más reciente experiencia con el queso enredado. Él tiene
que salir del país en Julio. Está empezando a arreglar papeles de una vez, y que
bueno. Quiere sacar pasaporte mexicano para su hijo, y cuando fue a la Oficina
para Pasaportes para que se le entregar, extendió la mano y escucho estas
palabras: Los apellidos de padre e hijo no cuadran. No se puede entregar el
pasaporte. Parece que el apellido americano del padre tiene atrás un pequeñito
III porque es el "tercero" con ese nombre. Así que todo el proceso se
detiene allí, y nuestro compañero tiene un intercambio con el hombre detrás de
la ventanilla, y el hombre lo disfruta tanto que nuestro compañero consigue una
escolta especial que lo lleva a otra parte de la propiedad. Algunas personas no
tienen que esperar la noche para vivir una pesadilla.
Pablo nos insiste
que tenemos que someternos al gobierno con su burocracia. Está allí por alguna razón,
para protegernos y para organizarnos como sociedad, y para ayudarnos a vivir
juntos. Un poco de queso enredado es pequeño precio a pagar, supongo, para
mantener la paz. Pero te voy a decir una cosa. En el cielo, donde la única ley
que existe está escrita en nuestros corazones, y la pesadilla se termina para
siempre. Habrá muchas bolas de queso Oaxaca, que lo vamos necesitar para
preparar las muchas tlayudas que nos vamos a comer y que vamos a compartir con
TODOS los demás. Pero ninguno será hecho de formularios de gobierno.

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