Tuesday, May 19, 2015

Hansel y Gretel

Hoy me toca el siguiente tratamiento de quimioterapia. Con este, me faltan cuatro, que es un número que se puede dividir en dos mitades que quizás se contradigan. Como maestra de literatura, Siempre me han encantado los cuentos de hadas. Mis favoritos siempre eran La Cenicienta y San Jorge y el Dragón, realmente los únicos dos cuentos por ahí, todos lo demás siendo variaciones sobre esos dos temas.


Hansel y Gretel no es mi cuento favorito, pero tiene su sentido con aquellos inocentes perdidos en el bosque. Tengo esta imagen en mi mente del pequeñito Hansel ofreciendo un hueso marchitado a la Malvada Bruja a través de las rendijas de su jaula. El niño tiene apenas ocho años, y está tratando de engañar a una bruja. Ella tiene el control, pero no conoce al niño ni sabe de su valentía. La bruja se parece al cáncer. Estoy atrapada en una jaula de tratamientos, seis varas en la reja, seis tratamientos de quimioterapia, pero estoy ofreciéndolos como huesito al cancer: Ven. Beba. Beba. Deja que te mate lentamente. Deja que marchite tus patas y tu miserable piel.


Hansel y Gretel es una vieja, vieja historia. Nos enseña cómo las personas inocentes pueden ser abandonadas en batallas mortales contra monstruos maliciosos, y que estas personas inocentes tienen que levantar amino y seguir luchando. Puede ser que no tengan muchas opciones, pero pueden extender la manito con ese hueso a través de la jaula. Su ingenio y valentía cuentan. En la cara de tales monstruos sin rostro como el cáncer, lo que necesito saber es que cualquier valentía que pueda reunir tiene valor, y que la bruja puede ser engañada en su propio juego.  Criatura ávida, ella no puede resistir el veneno que corre por las venas hacia ella, y quizás morirá.

Nadie pierde la ironía de que mis mismos médicos me envenan lentamente para curarme. Yo bebo la misma poción que la bruja. Me arrebata las venas, y se llenan las cavernas de mi cuerpo con lamentos de luto. Nadie pierde la ironía de que hemos creado nuestra propia Casa de Pan de Jengibre donde nosotros mismos alimentamos el cáncer. Hemos colocado a la Bruja en medio de nosotros y la hemos alojado. Pero tengo esto, que puedo tomar el cáncer y darle forma con mi mente como yo quisiera: una bruja, un dragón, un monstruo, una célula. Puedo encontrar el hilo de una historia. Mi hija comenzó un ensayo con un dicho de GK Chesterton, "Yo siempre había sentido la vida primero como una historia." Esto tiene sentido para mí. Me alegro de que ella y yo, madre e hija, compartimos este gen para las historias. Sospecho que todos, igual, lo compartimos. Y yo sé, pase lo que pase, como termina mi historia porque conozco el autor.

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